5ª Crónica de la Caminata 2009

Hoy superamos la mitad de nuestro camino en peregrinación. Son las 05h35 de la mañana y luego de haber empacado nuestro equipaje con la ayuda siempre amable de l@s compañer@s de logística, nos aprestamos a desayunar un pan con chocolate, que nos comparten las familias del Reventador.

El clima que nos traerá el resto del día es aún incierto. A las 05h50, después de fortalecido nuestro cuerpo con el alimento, comenzamos el camino, al tiempo que los hermanos postnovicios capuchinos dirigen la oración de la mañana para recibir la fuerza del Espíritu y motivar aún más nuestros pasos en defensa de la vida, mientras, desde el cielo nos empieza a iluminar el sol.

Compartimos la lectura del Evangelio, en la que se nos muestra cómo Dios elige a los más humildes a la hora de mostrar sus grandes maravillas, por lo que no puede faltar el agradecimiento de los caminantes que lo expresan con palabras como: "gracias Señor por mantenernos firmes en esta causa a favor de la vida"; "gracias, Señor Jesucristo, por permitirnos elegir nuestro camino a la hora de tomar decisiones"; " Gracias Señor, porque nuestro dolor físico se ve compensado cada día con un nuevo y hermoso amanecer que anima nuestro caminata".

La hermosura de la naturaleza sigue presente ante nuestros ojos, a la par de las numerosas estaciones petroleras construidas en esta ruta del Reventador a Lumbaqui.

Vamos dejando kilómetros atrás, y nuestras consignas de anuncio, denuncia e invitación a la conversión van grabándose en la mente y anhelamos que también en los corazones de los pobladores del Reventador, San Francisco, Alma Ecuatoriana, Simón Bolívar, Atenas, El Cisne, Amazonas, Gonzalo Pizarro y Lumbaqui, lugares por los que pasamos y nos reciben con saludos, frutas, colada de avena, pan...

A lo largo del trayecto tenemos la oportunidad de observar la majestuosidad del volcán el Reventador y la extensa selva ecuatoriana en el horizonte. El sol se vuelve más intenso con el paso de las horas; el equipo de animación hace lo propio. Hemos avanzado a un buen ritmo, pues las sombrillas nos han brindado sombra suficiente para resistir el calor, y el tener presente el sueño de Alejandro e Inés, nos renueva la energía, a la vez que vemos la población de Lumbaqui en el horizonte próximo.

Este séptimo día de caminata lo hemos hecho en un tiempo de seis horas y media. Las hermanas Franciscanas Misioneras y Comunidad Cristiana de Lumbaqui nos esperan con carteles de bienvenida en la Iglesia donde hacemos el momento de oración a Dios y continuación procedemos al almuerzo. 

Aprovechamos el resto de la tarde para regalarnos un descanso, bañarnos y ubicarnos en la escuela fiscal mixta "Ciudad de Azogues" donde nos hospedamos esta noche. La Eucaristía la celebramos en la noche. Los moradores de Lumbaqui nos dan testimonio del trabajo que realizan como comunidad cristiana. Testimonios que nos invitan a reflexionar sobre el estilo de vida de este pueblo.

Terminada la Eucaristía, procedemos a la evaluación. Damos un repaso a las tareas encomendadas cada grupo y las sugerencias para el día de mañana. No hay cosas especiales a resaltar. Nombramos de nuevo las comisiones para cada encargo: pancartas, banderas, animación, oración, logística...

Agradecemos a los pobladores de Lumbaqui por la cálida acogida; a la mamá de Miguel, un compañero de la caminata, Comboniano, que nos demostró su apoyo y cariño con un jugoso refrigerio en su comunidad de "Amazonas".

Cerramos esta crónica con la felicitación a los jóvenes de la Iglesia de San Miguel de Sucumbíos, que convencidos al igual que nosotros del sueño de "Otro mundo es posible" se han unido a esta caminata con el ánimo de llegar hasta Coca.

¡Qué gratificante es saber que cada día somos más! 

 

Un abrazo a todos los que nos seguís.

 

Meri Pincay

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