5ª etapa

13 julio

El Chaco a Río Malo: 38 kms.

 

altYa desde temprano los caminantes se fueron concentrando en el punto de encuentro, la iglesia. Habíamos pasado la noche en diferentes lugares de donde regresamos descansados y con ánimos de caminar.

Reunidos todos, comienzan a organizarse las comisiones. Logística nos provee para el viaje, agua, panela y frutas, mientras en el ambiente, una suave lluvia y un poco de frío. Con la indicación del hermano Txarly se da la voz de salida y empieza a escucharse los "tres agradecimientos" para la población del Chaco y para las familias que nos atendieron muy bien.

Ya en la salida del pueblo comenzamos la oración. Los hermanos y hermanas que están encargados de dirigirla nos animan a centrarnos en el tema del evangelio del día: "Ver a un Dios que se revela en lo sencillo", y con el salmo 62 y algunos cantos se creaba un ambiente propicio. Disponemos nuestro corazón a la alabanza, Dios se muestra magnífico en bendiciones. Concluida la oración se hace la invitación para ir buscando, por familias o grupos, un signo que exprese la simplicidad de Dios en el carisma, es decir, algo que nos identifique. Esto servirá para recoger nuestra experiencia al final de la tarde...

Y andando, andando se va avanzando... Pronto nos encontramos en un poblado llamado Santa Rosa. Allí hicimos una parada para ir al baño, además recibimos la generosidad de algunas personas que nos brindaron caramelos y galletas. El hermano Txarly nos indica que allí hubo un derrame de petróleo, tiempo atrás, con consecuencias devastadoras para la naturaleza y para las personas. Poco después comenzamos un terreno de descenso bastante largo y pronunciado. Fue necesario ayudarse y esperar a los que se iban quedando atrás. Sin embargo, todo lo que sube tiene que bajar, y no fue la excepción para nosotros. Así comenzamos la gran bajada que puso a prueba a más de uno: la voluntad, la paciencia y la fuerza física se dejaban entrever.

Los hermanos de logística nos esperaron a media bajada con el refrigerio. Un pequeño descanso y volver a emprender el viaje. En el camino, nos sorprendió a todos la presencia de un buen grupo de trabajadores, que nos vieron pasar, pidiéndonos oración, animándonos y dedicándonos palabras de alegría y energía. Para entonces, ya había concluido la gran bajada.

A medio día el grupo de oración volvió a insistir en la presencia de un Dios simple y sencillo manifestado en lo que estábamos experimentando.

A punto de llegar, hicimos una parada para tomar una generosa donación de refrescos y pan de una buena señora, y también para ir al baño. Y siendo casi las 15h00 llegamos a San Carlos. De inmediato, el almuerzo preparado con mucho cariño por la familia de don Nicolás Patiño, ya muy conocido por los caminantes.

Después, un merecido baño en la cascada del río Malo y luego la Eucaristía a las 17h00. En la celebración todos pusimos en manos de Dios lo vivido en el día, y cada grupo expresó su carisma de manera muy sencilla y significativa. Posteriormente realizamos la evaluación, en donde se constataba los lazos de fraternidad del grupo, que pedía hacer más esfuerzo por conservar la naturaleza y por mantener el clima de ánimo y de identidad con lo que somos: caminantes por el Reino de Dios en defensa de la vida, como lo hicieron Alejandro e Inés.

La cena fue una experiencia agradable, puesto que justo en ese momento estaba jugando la selección del Ecuador contra Brasil. Las reacciones con el resultado del partido, ya se imaginarán. Finalmente, fuimos a descansar en la escuela. Y mañana será otro día...

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