3ª etapa

11 julio

Papallacta a Baeza: 38 kms.


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Damos gracias a Dios porque nos regala un nuevo día. Con mucha alegría y entusiasmo, y con el dolor a cuestas, los caminantes nos dispusimos a iniciar la jornada de hoy, no sin antes confortarnos con un delicioso desayuno, preparado por los hermanos de logística.

El día de hoy tuvimos una jornada muy densa por la presencia de nuestra hermana lluvia, en la que se sintió el compañerismo dentro del grupo. Contemplamos la belleza del paisaje con ambientes verdes, hermosas cascadas y el gran río Quijos que nos reconfortaban en medio del cansancio. En el camino pudimos sentir también el cariño y la acogida de la gente, pues al pasar de la provincia de Pichincha a la del Napo nos recibió una familia generosa con un refrigerio. Siendo ya la tercera etapa se sentía un desgaste físico en el grupo que, incluso, fue motivo para que algunos caminantes abandonaran esta travesía misionera; sin embargo, las motivaciones y el espíritu misionero no desfallecieron.

Al llegar a la población de Baeza todos nos sentíamos con más ánimo y alegría porque veíamos a lo lejos nuestro destino de hoy. Una vez allí, tuvimos un cálido recibimiento por los hermanos de Juan XXIII, que nos tenían preparado un delicioso almuerzo. Más tarde, luego de disfrutar de un buen baño en una piscina del lugar, celebramos la Eucaristía, en la que se resaltó la motivación principal de nuestra caminata, la persona de Jesús, que nos invita a ser sembradores de justicia, de paz y de vida, asumiendo la propia cruz. La Eucaristía fue presidida por nuestro hermano Alfonso Mora, capuchino de Venezuela, y la animación musical estuvo a cargo del movimiento Juan XXIII.

En el momento de la evaluación, comenzamos tomando lista de los participantes, en la que constatamos la progresiva disminución del grupo caminante. En la primera etapa éramos alrededor de 80 personas, en la segunda 60, y hoy contamos con 50 integrantes, esperando que se nos sigan uniendo por el camino. Para este momento tratamos uno de los puntos fundamentales de nuestra caminata: lo importante de mi propio camino..., desde el cual se suscitó el compartir personal de algunos caminantes, en el que resaltamos la oración, la naturaleza, la conversión personal, la acogida de la gente. Nuestro hermano Txarly nos recordaba los objetivos por los que caminamos y que nuestro cuerpo tiene que adaptarse a la caminata e ir dejando de lado la tentación de "subirnos al carro".

Luego, una deliciosa merienda, y después a descansar...Que Nuestro Padre Dios nos siga fortaleciendo y concediendo las gracias necesarias para seguir nuestra caminata misionera por la vida, la justicia y la paz. 
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