Mi experiencia

altConsidero que he cumplido con el encargo de Txarly y de Oscar al enviar las fotos que hice en este caminar tras las Huellas de Alejandro e Inés.

Ciertamente que en el caminar me topé con sentimientos encontrados, con el reto de que la Caminata por la Vida la seguimos en el día a día: procuré estar atento a lo novedoso de la caminata, por ejemplo: "se vende tierra negra de páramo", una de las leyendas subiendo Puembo, otra es la de constatar la presencia de "canteras" en la cordillera. No serán acaso obras camufladas de las multinacionales mineras que inician destapando el terreno, o la de ver el páramo "privatizado" a no sé qué señores, impidiendo el acceso a las lagunas, "Sitios sagrados para los abuelos, donde subíamos a pescar o a coger conejos o también a dar gracias a Dios por el Agua de la Laguna... qué impactos ambientales hemos generando. También aparecen las "obras" de las petroleras para la comunidad (paradas de buses destartaladas), obras y más obras del camino de los politiqueros de turno, ocultando que son vías para el saqueo, la destrucción y penetración a los intereses del capital...

Las consignas, los cantos, los zapateos, las ganas de decirle a la gente que este grupo de cristianos comprometidos marcha en defensa de la Vida rumbo al Coca, a reencontrarse con el vivo ejemplo de Alejandro e Inés, a constatar el gran daño que se sigue haciendo a la Amazonía, a los pueblos que viven en voluntario aislamiento, ver en el camino el fruto del desangre de la madre tierra cuando saquean el petróleo y ver que por varios decenios de años usufructuaron impunemente a costilla del daño ambiental.

Esta Caminata nos reafirma en lo que estamos haciendo, la mayor prueba de Amor Eficaz nos la dieron ellos, 25 años atrás. El llamado está hecho y lo que hacemos caminando es comprometernos con la causa de nuestro pueblo, desde la sencillez, contracorriente, descubriendo que la presencia de los caminantes es una Voz de Alerta al mundo, que con actitud Profética denuncia y desvela el daño que se le sigue causando a la Madre Tierra.

Allí siguen su rumbo las compañeras y compañeros caminantes, nada los va a detener: ni las ampollas, ni los desánimos, ni el dolor muscular los frena en sus objetivos, hay que avanzar mirando siempre al Oriente, resaltando la gran hospitalidad de mucha gente, de los párrocos, de la gente y del gran cariño que van sumando a esta propuesta.

Porque el Yasuní es herencia de la humanidad: lo amamos y lo defendemos, al ejemplo de Alejandro e Inés: a defender la Vida, pero esa Vida que es sinónimo de DIGNIDAD.

Gracias Hermanas y Hermanos de Caminata por permitir acompañarles en estas tres jornadas,. Mucha Fuerza y que el Dios de la Vida les siga guiando en su objetivo.

Con ternura y compromiso de creyente

Mauricio Ortiz

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