ESPIRITUALIDAD DEL CAMINANTE

LA ESPIRITUALIDAD DEL PEREGRINO AL RECORRER EL CAMINO AL COCA

altEl caminante se enfrenta a una oportunidad importante para experimentar progresivamente la transformación del proceso del camino y la transformación que provoca la gracia de Dios. cuando salimos de nosotros mismos, dejamos tantas dependencias, acogemos a Dios en nuestra vida y dejamos que Dios nos llene con la grandeza de su amor somos personas nuevas.

El caminante es el que sale en busca de sentir y defender la Amazonia. El hombre no nace en la plenitud de su ser. Por eso la llamada a la peregrinación le ayuda a salir hacia metas nuevas y mejores. Podríamos decir que un caminante es un soñador realista, porque hay muchos soñadores que se pierden en sus propias fantasías, pero que no se ponen nunca en camino de verdad. En cambio, el caminante por una parte es soñador: desea algo distinto de lo que es y de lo que vive.Pero, por otra parte, es un realista: busca, pregunta, hace lo posible para conseguir realmente lo que desea. Prepara su mochila, estudia los caminos y se pone en marcha, no se queda solo en deseos ineficaces. Se compromete y hace algo por cambiar personalmente y por su entorno.

Un caminante es un hombre o una mujer que se arriesga. Se arriesga porque deja todo lo que tiene para defender a los pueblos indígenas, el Yasuní y la Amazonia. Entre el dejar la comodidad de la propia casa y salir de Guápulo, hay un tiempo intermedio donde uno ora, busca las motivaciones, lee a los mártires, medita el evangelio, se prepara física y espiritualmente. Toma la decisión de caminar, de peregrinar.

Tiene que comenzar dejando lo que tiene, antes de alcanzar lo que desea y esa situación de despojamiento, de pobreza, de inseguridad, de fuerza, de perseverancia, de tenacidad... es la condición propia del caminante.

El caminante tiene que tener la fortaleza de mantenerse firme en la inseguridad del camino, gracias a la fuerza de la esperanza, gracias a la confianza en Jesús, se siente capaz de vencer los obstáculos y de llegar solo hasta la meta de las tumbas en la catedral de coca, porque es un realista, se enfrenta con las dificultades reales, que son la distancia, el sol, la lluvia, el frío y el calor; en las misiones son las dificultades de cada día, miremos a Alejandro e Inés y a tantos misioneros/as

El caminante tiene que ser fuerte y saber lo que es sufrir, aguantar, superar dificultades en sus carnes, con la fuerza de su espíritu. Ahora bien, una persona que se pone en camino no es inmediatamente peregrino, lo es cuando se incorpora personalmente, espiritualmente. Con esta condición de caminante hay muchas maneras de empezar la experiencia. Si llevas contigo todas las comodidades, todas las relaciones, todas las dependencias del lugar de origen, si vas con todas estas comodidades, como las de tu propia casa, entonces no eres verdaderamente caminante.

En definitiva, se es caminante cuando se va dejando dominar, ganar, configurar cada vez más por la meta del defender la vida y la Amazonia. El caminante tiene la meta de Alejandro e Inés, sus tumbas en Coca y la Amazonia. Alejandro e Inés fueron amigos de Jesús, convivieron con Él en la misión, escucharon su palabra, anunciaron la fe, dieron la vida en testimonio de su fe. Llegar a las tumbas de Alejandro e Inés, es casi como abrazar a Jesús, es llegar a Jesús, escuchar su palabra, compartir la fe y el amor por el Maestro de aquellos primeros discípulos.

Caminar hacia Coca es como peregrinar hacia la iglesia de los orígenes, hacia lo más íntimo, lo más puro, lo más verdadero de la iglesia de Jesús y, a la vez, entrar en comunión con la historia de la Amazonia. Podríamos describir algunas cosas sobre el camino con Alejandro e Inés:

  • El primer paso del peregrino es el despojamiento: Un peregrino es un pobre sin casa, sin dinero, con una gran inseguridad. Vivimos de la gratuidad de la gente que nos acoge y de tanta gente que ha aportado. Vivimos de la gratuidad de Dios. El grupo de logística y de tantos que no se ven, pero que aman calladamente ,hacen posible que nos llegue la gracia de Dios.
  • Segundo paso: El deseo, la esperanza. El peregrino es un enamorado, un seducido, un fascinado por Jesucristo que le guía hacia el deseo de su corazón; y aquí radica la fuerza secreta del peregrino y la eficacia purificadora del Camino.
  • Tercer paso: El desarraigo de sí mismo. El caminante, el peregrino, al despojarse de todas sus relaciones, compromisos, ocupaciones, distracciones de la vida ordinaria, para encontrarse en su soledad y en su pobreza, es cuando se descubre a sí mismo, en lo que es realmente, no en su profesión, no en su imagen social, no en el personaje de la vida social, sino uno mismo en su radical pobreza, tal como aparece a los ojos de Dios. El camino ayuda a este encuentro, una gran liberación. Encontrarte con tu verdad pura y llanamente. Echarse al camino es entrar en la soledad, romper con el mundo cotidiano, algo así como encerrarse en un monasterio. El Camino del caminante es más eficaz que los muros de un monasterio. Los caminantes no tenemos rangos, ni privilegios, ni categorías, sólo tenemos la verdad desnuda ante nosotros mismos, sin caretas, sin adornos, sin fingimientos de ninguna clase. Todos caminamos como iguales en fraternidad.
  • Cuarto paso: El encuentro. Nos ayuda a encontrarnos con nosotros mismos, con Jesucristo, con la fraternidad y con Alejandro e Inés. Tenemos muchos ratos de soledad, donde el caminante tiene que justificar ante sí mismo las asperezas de su caminata. Esto le ayuda a profundizar en la valoración de lo que busca y a centrarse más eficazmente en el Camino y pensando que Alejandro e Inés, la defensa de la vida y la Amazonia lo llevamos en nuestras mochilas etapa tras etapa. A lo largo del Camino también llevamos el Evangelio, porque en definitiva es el rostro de Jesús que se nos ha ido dibujando de una forma más atractiva, más verdadera, más influyente… Todo esto es el espíritu del buen caminante que va leyendo cada día una página de la vida y las palabras de Jesús, como comentario de su Caminata y de su defensa de la vida.

El Camino con Alejandro e Inés es espiritualmente misionero, donde buscamos el reencuentro con Dios en Cristo, con los pueblos y con la Amazonia..

Es preciso experimentar la progresiva transformación del proceso del camino y la gracia de Dios que llega y acompaña.

Lo bueno está por llegar a lo largo del Camino. Hay Alguien que te espera en el Camino. La oración de tantos creyentes que oran por los caminantes te acompaña. La intercesión de Alejandro e Inés también te llegará.

Txarli Azcona

 

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