1ª ETAPA: Guápulo a Pifo

CAMINATA 2014

9 de julio

Con la alegría de dar la vida por la paz y la Amazonía

 

altDesde las siete de la mañana van llegando caminantes y amigos al Santuario de Nuestra Señora de Guápulo, antiguo punto de partida para ofrecer a la Virgen el viaje a tierras orientales, cuando Quito apenas llegaba hasta este hermoso enclave.

A los pies de la Virgen de Guápulo y con la Eucaristía, la octava Caminata de Quito a Coca, comienza con sentido de fe, misión, ecología y defensa de la vida y la Amazonía. Nos han convocado Mons. Alejandro e Inés, nos inspira la misión de Jesucristo y nos enviará Mons. Jesús Esteban Sádaba, obispo del Vicariato Apostólico de Aguarico.

El grupo entusiasta y servicial de Logística inscribe, entrega camisetas, gorras, “bitácora” y paraguas… e invita a organizar las maletas e ingresar al Santuario. Ya llegan capuchinos y jesuitas, terciarias capuchinas y franciscanas, oblatas y misioneros/as, el obispo y otros sacerdotes… y bastantes jóvenes con sonrisa misionera y algo tensa: iniciamos la octava peregrinación a las tumbas de Alejandro e Inés en la Catedral de Coca.

Mons. Jesús Esteban nos invita a vivir caminando siempre: anunciar y vivir el Reino de Dios, presentar a Jesucristo con alegría y arriesgar la vida por el Evangelio, al estilo de Alejandro e Inés. Para ello, nos dice, hemos de favorecer el encuentro, la escucha y acogida de la gente, especialmente entendiendo sus preocupaciones, necesidades e ideales. Hoy, los caminantes somos enviados a anunciar por todo el mundo a Jesucristo y ser testigos de la fe, como nos inspiran Alejandro e Inés.

Con el canto o himno del Caminante “arriesgar la vida” compuesto y animado por Juan Morales, somos enviados como misioneros/as hasta Coca, con unas palabras de Txarli y la bendición del Obispo.

Tras el sabroso y generoso refrigerio de las voluntarias amigonianas y las indicaciones de Txarli, unos con pancartas y banderines y todos con las gorras rojas y las voces frescas, comienzamos a caminar 61 personas, respaldados por la seguridad de la policía nacional.

Llegamos todos a Pifo, estrenando un tramo diferente, pasando el puente del Chiche en bus (por seguridad), y con los primeros dolores de pies. Nos estaban esperando un buen grupo de personas para acoger en las casas a los caminantes.

A las seis de la tarde, tras un buen almuerzo y baño, tuvimos la Eucaristía con la gente de Pifo y los Caminantes, recordando las huellas de Mons. Alejandro en Pifo cuando le llamaban “Padre Manuelito”. Con la reflexión del evangelio de la misión, el agradecimiento por el don de caminar, disfrutando de la oportunidad de algo nuevo en la vida personal y sabiéndonos comunidad caminante, abrimos espacio para el concierto de Juan Morales, presentando su nuevo disco “Mártires y testimonios cristianos”.

Y después… a descansar, porque mañana debemos levantarnos temprano para una de las etapas exigentes: hay que subir los 4200 metros de la cordillera y bajar hasta Papallacta. Se probarán corazones, piernas y entusiasmo. Jesucristo nos acompañará y nos dará energías, inspirados por nuestros hermanos mártires amazónicos.

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