1ª Etapa: 9 julio

Guápulo a Pifo

Abrazos y anécdotas de alegría y cariño fueron llenando de vitalidad la plaza de Guápulo; sitio emblemático donde este 9 de julio del 2016 se congregaron jóvenes, adultos y adultos mayores de distintos lugares y diversas historias de vida. En el camino de Quito al Coca, han ido formando una familia hermanada por una amistad sincera desde el encuentro en la defensa de la vida al estilo de Alejandro e Inés.

En esta décima Caminata, con espontaneidad, surgió la sonrisa y acogida fraterna para quienes se arriesgaban por primera vez a dejar su cotidianidad para realizar un camino de transformación personal, desde la motivación testimonial de la misión de vida que realizaron Alejandro Labaka –obispo- de origen Vasco e Inés Arango -religiosa Colombiana-.

En la celebración, los cantos andinos, el mensaje desde el evangelio y especialmente los testimonios, recordaron al grupo de Amigos de Alejandro e Inés, la espiritualidad y el encuentro con las culturas y la naturaleza que nos motiva y nos interpela.

“Aquí con Inés y Alejandro somos una iglesia en fraternidad… si no vamos se mueren ellos, ese fue su compromiso… hoy soñamos con una tierra sin mal… Aún nos queda un largo caminar… su selva es quien nos llama, el viento es nuestro guía, la lluvia es quien nos canta ¡luchemos por la vida!.

En la homilía, el hermano capuchino Adalberto Jiménez, ha recordado cómo desde la espiritualidad de San Francisco de Asís -el hermano universal y patrono de quienes cuidan la creación-, Alejandro e Inés vivieron con pasión y entereza su compromiso de defensa de los derechos de los pueblos ancestrales a vivir y cuidar la selva amazónica, frente a la violencia, la contaminación y la destrucción que produce el extractivismo.

Hace 29 años la noticia de la muerte de Alejandro e Inés por lanzas aborígenes desató un debate nacional que gestó reconocimientos de derechos indispensables hacia estos pueblos ancestrales, que no han sufrido colonización y no conocen o no se han integrado a la cosmovisión de la cultura occidental.

Hoy la voracidad extractiva, especialmente petrolera, minera y maderera ha repotenciado las amenazas hacia territorios biodiversos como el Yasuní, lugar que conoció y amó Alejandro quien –incluso- fue adoptado por una familia Wao.

Frente a esto, durante 12 días, en las consignas y cantos, en el cansancio y el esfuerzo, en la solidaridad y el servicio, cada peregrino y quienes nos miran pasar, puede sintonizarse con un camino interior hacia la liberación de formas de convivencia destructivas y hacia la asunción de otros estilos de vida que nos llevan a ser profeta de paz, justicia y equidad con un espíritu renovado y fortalecido por el alimento de la belleza y armonía de la creación y del encuentro humano y diverso con las comunidades.

En medio del sol del medio día que acompaña nuestra entrada a Pifo, nos queda voz y aliento para saludar a la población: “!Paz y Bien Pifo…!!” “Hermanos y hermanas… Tagaeri y Taromenane existen y quieren vivir…!! “La selva no se vende, se ama y se defiende…” “no queremos inversión si es para la destrucción…” “Aplauda, aplauda, no deje de aplaudir, la selva ecuatoriana tiene que vivir… y grite, y grite no deje de gritar, la selva ecuatoriana vamos a cuidar…” “Con Alejandro e Inés… A defender la vida..!!!”

La comisión de logística encarna la bondad del Samaritano, proveyendo alimentos, buscando donde pueden dormir los peregrinos e incluso curando las ampollas de los pies…

En Pifo, lugar donde Alejandro vivió varios años a su regreso forzoso de la China, siempre hay familias que acogen a algunos peregrinos y nos regalan la alegría de una misa compartida al caer la tarde y breves pero cálidas charlas de confianza y cercanía en sus hogares.

No podían faltar unos minutos para evaluar el día y cuidar detalles que ayudarán a realizar la segunda jornada -Pifo a Papallacta- famosa porque dicen es la más dura de los 370 km y pico que tiene la caminata en total.

A las 5:30 del domingo el grupo estará ya en marcha y al final de la tarde se escribirá otra crónica y se leerán los mensajes y oraciones que llegarán de la gente entrañable que nos envía sus bendiciones.

Paz y Bien

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