Aniversario de la muerte martirial

de Alejandro Labaka e Inés Arango

Un año más pudimos participar en la celebración de aniversario de la muerte martirial de los misioneros Alejandro Labaka, Obispo del Vicariato de Aguarico (Coca), y la Hna. Inés Arango, misionera capuchina. Veintinueve años de aquella memorable fecha en que dieron sus vidas para defender los pueblos huaoranis, muriendo lanceados en la selva y dejándonos un testimonio martirial de donación desde la fe y el amor a los más pobres, lejanos y excluidos. Con una valentía profética que nos grita: ¡Con Alejandro e Inés, a defender la vida! .

Una delegación del Vicariato de Puyo encabezada por el obispo,  partimos la víspera para encontrarnos con la llegada de los caminantes, que cada año realizan desde la ciudad de Quito, en la Iglesia de Guápulo, hasta la catedral de Coca. Doce días de camino lleno de anécdotas para compartir, de fraternidad, de contemplación de la creación, de hacer conciencia de que somos iglesia misionera en camino, siempre llevando el mensaje de paz y bien para todos, con sus cuerpos cansados, los pies llagados, pero un corazón lleno de un fuego misionero. Todo un testimonio reclamando la defensa de la vida, de la naturaleza y de los pueblos que viven en la Amazonia.

A nuestra llegada a la catedral de Coca, donde arribaron los caminantes, pudimos oir los testimonios, junto a las tumbas de Alejandor e Inés, la bienvenida que les dio Mons. Jesús Esteban Sádaba,  Obispo del Vicariato de Aguarico, recordando los pensamientos de Inés y Alejandro. De ahí a recobrar fuerzas con un almuerzo fraterno. En la tarde fuimos hasta el lugar del helipuerto, donde partieron en helicóptero Alejandro e Inés al lugar del encuentro con los hermanos tagaeri y taromenane al fondo de la espesa selva, lejos del ruido donde la flora y la fauna tejen la aventura que a veces se presiente su final y siempre es riego extremo, allí mansión de estos pueblos ocultos, donde apostaron por la vida derramando su sangre ante las lanzas hendidas en su cuerpo morir para resucitar.

El helipuerto se ha convertido desde el 20 de junio en un centro de espiritualidad con una nueva comunidad de fraternidad capuchina. Pudimos pensar en los sentimientos y deseos que nuestros misioneros Alejandro e Inés, que pasaron por su cabeza, lo que sentirían en aquel momento antes de emprender el último vuelo de su entrega martirial.

Despues de la merienda, en la noche, nos reuníamos en la Misión, empezando la vigilia de la luz. En esta ocasión la lluvia no permitió hacer la procesión con las velas encendidas pero sí la eucaristía en la catedral, culminando esta jornada donde se nos invitaba a ser sembradores de amor y de paz.

El día 21, aniversario de la muerte martirial, tendría lugar la santa Eucaristía, precedida por una procesión desde la sede del Vicariato de Aguarico hasta su catedral. La eucaristía presidida por el Obispo Mons. Jesús Esteban y acompañado por el Ministro general de la Orden Capuchina y del Obispo de Puyo, en una solemne concelebración en que sacerdotes, misioneros religiosos, junto con el pueblo fiel agradecían a Dios por la donación de la vida de estos valientes misioneros que entregaron su vida por el evangelio.

Esta celebración este año contó con un invitado especial el Ministro General de los capuchinos, Mauro Jöri, quien dirigió su mensaje resaltando la hazaña de los valientes misioneros Alejando e Inés. También asistieron este año los jóvenes capuchinos en formación, venidos de los distintos países de Latinoamérica.

Damos gracias a Dios, que nos permitió un año más celebrar este acontecimiento eclesial y fraterno con nuestra hermana Iglesia de Aguarico. Ello nos une a trabajar unidos por una Iglesia en salida, una Iglesia fraterna, una Iglesia testimonial y profética.

Mons. Rafael Cob

Obispo del Puyo

 

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