IX

3 de enero de 1978.

Después de la reunión general de la Prefectura habida en Coca, deseábamos reanudar los contactos con el grupo Huaorani, suspendidos desde el mes de mayo.

Los ríos orientales están muy secos y pensamos que durante todo enero y febrero será prácticamente imposible organizar expediciones por el Yasuní.

Para adelantar las cosas pensamos en la posibilidad de hacer una visita de amistad por medio de helicóptero, costeado por la Misión.

El día 3 de enero, por la madrugada, el P. Manuel me lleva en deslizador hasta Pañacocha. No hubo avión y, por la tarde, seguí en canoa hasta Pompeya y al día siguiente pude salir a Quito en avión de Cepe.

Entrevista con personeros de Cepe.

El Gerente de Cepe, economista Abelardo Pachano, me recibe con toda amabilidad, manifestando gran interés por solucionar el problema Auca, pues el Gobierno Nacional no puede suspender los compromisos adquiridos para la exploración petrolera de la zona. Por otra parte, asegura que Cepe no quiere escatimar medios con tal de pacificar a los Huaorani rebeldes y que le agradaría organizar programas con la Misión Capuchina. Me recomienda al coordinador de estos asuntos, Dr. Arturo Peñaherrera, quien aparentemente acepta todas mis proposiciones:

–Llevarnos en helicóptero al helipuerto 34, 6.
–Volver a retirarnos después de dos días.
–La fecha será el 10 de enero; el helicóptero nos trasladará desde Coca.

Por último me facilitó gentilmente el pasaje de regreso en avión de Quito a Coca.

Día 8 de enero. Viaje a Limoncocha.

Aproveché el domingo para hacer un viaje especial a Limoncocha, y enterarme del estado de las cosas entre los Lingüistas, Huaorani y Cepe. El Cap. Gleason me dio algunas informaciones:

–Cepe concedió unos vuelos de helicóptero para unos contactos con los Huaorani. Estos contactos se hicieron llevando a tres o cuatro Huaorani civilizados, que descendieron para saludar a varios de los grupos, consiguiéndose que algunos de los rebeldes se animaran a trasladarse hasta los poblados de Tihuaeno y Tzapino.

En estos vuelos quedó marginado precisamente el grupo conocido por nosotros, denominado por los lingüistas como el grupo de Nampahuoe. ¿Por qué este miedo a ese grupo? ¿Son los más complicados y comprometidos en las recientes matanzas de los trabajadores? No se me dieron explicaciones convincentes.

Visita a los Huaorani de Tihuaeno.

Hasta el día 12 estuve esperando en Coca el vuelo de helicóptero que se me había ofrecido con toda seriedad, pero que por múltiples razones no llegó a realizarse.

En cambio, el Ing. Jaime Coronel, aprovechando la inspección de obras y relevo de soldados que tenía que hacer en el pozo Tigüino, me concedió un vuelo para visitar a los grupos civilizados de Tzapino y Tihuaeno y poder así intercambiar ideas con la Srta. misionera Patricia Kelly.

Entre el grupo de Huaorani que llegaron a darnos la bienvenida estaba mi amigo Peigomo. Mi sorpresa fue muy agradable al verle venir a saludarme con manifiestas muestras de alegría. Le habían encontrado en uno de los grupos visitados en días anteriores y se había animado a trasladarse a Tihuaeno para poder observar la situación de sus hermanos civilizados. A lo largo de la entrevista llegó a darme lástima, porque hacía la impresión de estar como tigrillo enjaulado ante un mundo extraño.

Reunidos en la escuela donde la misionera Patricia Kelly enseña a chicos y grandes, expuse el objeto de mi visita: Saber qué pensaban ellos sobre las visitas que queríamos reanudar al grupo de Nampahuoe-Inihua.

Haciendo de intérprete la Srta. Kelly, contestan resueltamente que solos no debemos ir.

Por fin nos aconsejan que enviemos antes de ir nosotros a algunos familiares de ellos que viven en Tihuaeno, o que nos acompañe alguno de ellos en nuestra visita.

Preguntado Peigomo acerca de la impresión que tenía de nuestras visitas a su grupo, contestó: Que les gustaba que fuéramos. Pero que estuvieron por matarme porque una de las veces no había llevado los collares que me habían solicitado; como posteriormente se los llevé quedaron contentos de nuevo. Que más tarde alguien del grupo había muerto por enfermedad y que dijeron que tenían que matarme.

¿Qué hay de verdad en estas afirmaciones? Es difícil de adivinar. Puede ser que hubiera algo, porque las reacciones de los pueblos primitivos son muy raras, pero también pudiera ser que Peigomo buscase la manera de congraciarse con el grupo de Tihuaeno, que afirmaba ser peligroso hacer las visitas.

En la despedida, Peigomo me obsequió plumas de garza blanca, mientras me daba a entender que le faltaba camisa para vestir.

Ante la proximidad del referendum nacional, me regresé a Nuevo Rocafuerte. El día 22 de enero Monseñor inauguró y bendijo solemnemente el nuevo Centro Parroquial, situado en la plaza central de la población, y al día siguiente viajamos hasta Pompeya, donde pernoctamos.

Caminos de ecumenismo.

El 24 por la mañana llegamos a Coca, e informado de la reunión anual que los misioneros del ILV celebraban en Quito, me trasladé el mismo día hasta la ciudad capital, para tratar más a fondo el problema Huaorani.

El diario capitalino "El Comercio" del día anterior publicaba las consignas de Pablo VI, pidiendo acción urgente para la unidad de los cristianos: Hacer revivir nuestra fe; renovarse y reformarse; "mirar con reverencia y simpatía a los hermanos separados y, olvidando las ofensas y las divisiones históricas, buscar con ellos relaciones de amistad y de humana y cristiana colaboración". Estas consignas del Papa me animaron a la larga espera mientras me concedían la solicitada entrevista.

Por fin, el día 7 de febrero, nos reunimos en una apacible y retirada residencia, donde viven varios misioneros del Instituto Lingüístico de Verano. En esta ecuménica asamblea estuvimos congregadas las siguientes personas:

Sr. Donald Johnson, Director General del Instituto,
Dr. Glen Turner, Encargado de los Asuntos Tribales,
Dr. Yost, antropólogo y misionero entre los Huaorani,
Dr. Michel Sourdat, experto de la Misión ORSTOM, y su señora,
Dra. Peek, autora de la gramática Huaorani en preparación,
Srta. Patricia Kelly, coord. de alfabetización entre los Huaorani,
P. Miguel Angel Azcona y servidor, por la Misión Capuchina.

Después de la cena de amistad que nos ofreció la señora Secretaria del Instituto Lingüístico de Verano, y en un ambiente de fraterna cordialidad, se trataron estos problemas que nos interesaban:

1. Petición al Gobierno de terreno de reserva para todos los grupos Huaorani. Se determinaron varios procedimientos a seguir antes de solicitar la audiencia al Consejo Supremo de Gobierno.
2. El plan de acción con los Huaorani.

El Instituto Lingüístico seguirá los contactos con todos los grupos, incluso el grupo de Nampahuoe-Inihua. Para esto quieren servirse de los Huaorani civilizados, de algunos de sus parientes y mediante los altoparlantes instalados en sus avionetas.

Insistieron en que, hasta el presente, se desconocen los móviles que originaron las matanzas de los trabajadores petroleros y que todavía están bravos. Así mismo siguen asegurando que es peligroso hacer contactos directos sin ir acompañados por familiares de los mismos. Que el grupo de Nampahuoe-Inihua recibió la visita de Quinta y su esposa Ana, pero que Yate no se atrevió a presentarse en la tribu. Que dijeron que Quimo y Dahua, que querían visitarles, no lo hagan porque les matarán, y que tampoco quieren que les hablen por radio. Estos últimos nombrados son de los antiguos Huaorani que mataron a los cinco misioneros americanos. Ante la pregunta de la Misión Capuchina sobre la conveniencia de mantener los contactos amistosos por el río Yasuní, opinaron que todavía es demasiado peligroso.

Al término de una larga y amistosa entrevista, nos pareció que se podían aventurar las siguientes conclusiones:

1.
Que el Instituto Lingüístico se siente suficientemente preparado con elementos y medios propios para poder realizar todo el plan de acción y no ofrecían mayores facilidades para una acción de conjunto con personas extrañas a su institución.

2. Su actitud no es de monopolio absoluto sobre los Huaorani. "Ustedes no tienen que pedir permiso alguno para tener contactos con los Huaorani como si nosotros tuviéramos propiedad sobre ellos" afirmó el Dr. Turner.

Conclusiones.

1. Un leal y sano ecumenismo aconseja no iniciar una acción paralela en competencia.
2. Debemos seguir manteniendo estas relaciones de amistad sincera con los misioneros del Instituto Lingüístico, interesándonos por la evangelización definitiva del pueblo Huaorani.
3. Oportunamente podremos continuar los contactos con el pueblo Huaorani por la vía fluvial del Yasuní.
4. Siempre estamos espiritualmente comprometidos, y tenemos que intensificar nuestra oración fervorosa para que el Dueño de la mies envíe operarlos a esta porción de su viña. 

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