XV

1 al 7 de mayo de 1979.

Nuevas tensiones.

Esta vez es el grupo del río Cahuimeno, compuesto de las familias de Cai e Inihua el que evidencia de diversas formas estar molesto y disgustado. Lo Demuestran presentándose en el campamento petrolero y, bajo las órdenes de Inihua, adueñándose de algunas pertenencias de los trabajadores. Otorino Coquinche es trasladado al grupo y consigue apaciguar parcialmente las cosas, pero para mayor seguridad la CGG vuelve a insistir ante Monseñor, quien me comunica por radio que al día siguiente vendrán con el helicóptero a Nuevo Rocafuerte.

Día 1 de mayo de 1979.

En las primeras horas de la mañana se presenta el helicóptero. Viene personalmente el Gerente principal de la zona, Sr. Benissent.

En Pañacocha este día se llevan los trabajos a marcha imprecisa y se posterga el viaje a los Aucas. Por la noche se organiza una sencilla fiesta, por ser el día del obrero y, principalmente, como despedida del Sr. Benissent que, ascendido en su cargo, es trasladado a la Dirección General de CGG en París. Se hace la transferencia de responsabilidades con discursos de varios personemos de Cepe, CGG, Ecuavía y trabajadores. También fue invitado a hablar este cronista, que aprovechó la invitación para hacer resaltar que el Sr. Benissent supo hermanar una gran capacidad técnica con una sincera y eficaz sensibilidad y respeto hacia los derechos humanos de la minoría Huaorani, evitando a todo trance cualquier género de violencia.

2 de mayo de 1979.

En uno de los primeros vuelos de la mañana salimos hacia Yasuní. Como obsequio principal llevo gallinas, de manera que puedan tener un par de aves cada familia.

Otorino se queda en el grupo de nivelación que, se supone, se encontrará con los Aucas y yo aterrizo en el helipuerto Yasuní con todo un gallinero.

No tarden en presentarse todos y se arma un griterío bullicioso mientras examinan detenidamente a todas y a cada una de las aves. Se hace una distribución equitativa. Se han olvidado de tal manera las tensiones que parece que nunca hayan existido.

La convivencia entre estas dos familias, las informaciones de los obreros y de Otorino me dan el cuadro siguiente:

Motivos de tensión.

Debido a las múltiples y complejas coyunturas de la zona y molestias de los Aucas, CGG ha impulsado un ritmo verdaderamente arrollador: cientos de trabajadores, organizados en diversos grupos, atraviesan la zona en todas las direcciones y los helicópteros atruenan los aires con sus incesantes vuelos de aprovisionamiento de alimentos y traslados de personal. Esto ha alejado la cacería, principal fundamento de subsistencia del pueblo Huaorani, produciendo en ellos ansiedad y fastidio por el futuro incierto. Por otra parte, se comentan en voz alta en todos los grupos ciertas imprudencias o provocaciones maliciosas cometidas por algún grupo; concretamente se acusa a un tractorista de Cepe, que se permitió alguna insinuación para seducir a la joven Deta y que fue violentamente rechazado por su padre Cai, respaldado por todo el grupo familiar.

¿Señal de guerra?

Así las cosas, en la línea 94,8 aparecen lanzas atravesadas. La Compañía, con prudente criterio, determinó suspender los avances en dicha línea.

¿Garantías para los trabajadores?

De nuevo va cundiendo la alarma en los grupos de obreros, y el Sr. Manuel Alomía, capataz de uno de los grupos, solicita a la directiva de la Base de Pañacocha mayores garantías para los trabajadores: a los pocos días este capataz salía despedido de la Compañía  “por propalar rumores infundados que debilitan la moral de los grupos”

Lanzas y achiote.

Respirábamos aires de tormenta amazónica, cuando nos sorprende otra información: Ayer aparecieron en la trocha varios de los Huaorani pintados con achiote y con lanzas, tanto las mujeres como los varones. Esto realmente nos parece sospechoso y raro, pues en todo el tiempo no les habíamos visto pintarse en esa forma a los Huaorani.

Normalidad absoluta en las familias.

Contrastando con este clima de tormenta, he vivido unos días felices entre las dos familias. Turnándose, viejos y jóvenes se han ido con normalidad de cacería y, si bien es verdad que han tenido que caminar todo el día por la selva, ha habido suficiente carne de mono, de paujil y frutas silvestres.

Otro día me reuní con Otorino, y con los Aucas visitamos los campamentos. Otorino hizo noche en casa de Cai y servidor en casa de mis padres, Inihua y Pahua. Tuvimos oportunidad de comentar lo de las lanzas y pintura de achiote. Decían que todo había sido "ononqui", el "yanca" de los quichuas, es decir, "por puro capricho" y para ver cómo reaccionaban los trabajadores. Les solicitamos que se pintaran de nuevo y lo hicieron sin dificultad, dejándose fotografiar por Otorino con su máquina de fotos instantáneas.

6 de mayo. Domingo del Buen Pastor.

Ha hecho una noche muy fría. Me ha tocado dormir en la cama que me ha cedido Araba, sobre tablillas de chonta y con una manta. Araba se ha acomodado en la hamaca de su padre, e Inihua ha dormido en otra hamaca, en segundo plano y ha estrenado sábana limpia y frazada nueva, obsequio de otros viajes. Mi madre Pahua, desnuda en su hamaca, ha estado muy solícita durante la noche para que no se apagara el fogón.

Al amanecer, junto a mi cabecera, los perros se alborotan. Araba se incorpora y nota que una serpiente ha mordido a "Peicu" en la pata. No transcurre media hora, cuando el animal comienza a tener pequeñas convulsiones. La familia está muy triste:

– ¿Morirá? - me preguntan-. – ¿Tienes medicina?

La pena de la familia me hace reaccionar y con una cuchilla hago al animal una incisión para desangrarle el veneno y luego le administro una buena dosis de yodo.

Otorino, entre tanto, corre a la selva, seguido de Agnaento y Yacata. Traen unos bejucos, los machaca bien y hace una pócima que le hacemos tomar también al sufrido "Peicu".

Cuando al poco tiempo salimos a pie para ir al helipuerto próximo, donde están trabajando los equipos, "Peicu" queda más tranquilo y con una nostálgica mirada de gratitud. ¡Ojalá no haya muerto!

Nuevos trabajos en la zona Tagaeri.

En Pañacocha se me comunica que Cepe está empeñada en reanudar los trabajos que quedaron suspendidos hace dos años, cuando los Tagaeri mataron a tres trabajadores petroleros en la línea 15,10, cerca del río Cononaco.

La gerencia de CGG me solicita redacte un informe exponiendo mis puntos de vista sobre este temerario proyecto. Una vez redactado lo envío a Cepe, CGG y Monseñor.

VisitasVisitas

Vicariato Apostólico del Aguarico - (02) 2257689 - (06) 2880501 - info@alejandroeines.org
                                          TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS - 2012