Los Tagaeri: Programa de entendimiento pacífico

Dentro de todo el plan llevado a cabo con los Huaorani está lo que han llamado en la documentación pro-gamar el entendimiento pacífico con los Tagairí (así escribían años atrás en documentación oficial esta palabra).*

El plan de contactar con los Tagaeri venía de años atrás, pero fue a partir de 1985 cuando se formalizó en contratos de vuelo. Monseñor va a trabajar con la anuencia de la Conferencia Episcopal. Los costos son altísimos. Una hora de vuelo con aeronave Gazelle del Ministerio de Defensa sube a 77.000 sucres, según nota del 24-VII-85, y hay que tener en cuenta que para cada vuelo hay que contar cuatro horas. El alquiler en una empresa privada resulta más caro.

La documentación con plena minuciosidad, tras la muerte de Mons. Labaka y Hna. Inés, la ha recogido el P. Roque Grández, misionero de Aguarico, en dos trabajos extensos publicados en OPI: Actividad misionera por los Tagaeri, OPI 280, 18 agosto 1987, 22-29 ( en 52 puntos se detalla la documentación); Mons. Alejandro Labaka. Su último compromiso: los Tagaeri (1985-1987), OPI 282, 9 septiembre 1987, 3-25. Sobre la muerte de Mons. Labaka y Hna. Inés el mismo autor ha escrito (Quito, 20 de agosto de 1987), Mons. Alejandro Labaka: Sus últimos días, OPI, 283 25 septiembre 1987, 3-13.

El 15 de agosto se firma el Plan de Amistad Tagaeri, estando presentes dos personeros de CEPE por parte de la compañía petrolera y por parte de la Iglesia el Secretario Adjunto de la Conferencia Episcopal, Mons. Antonio Arregui, y nuestro Mons. Labaka. Se trazaba el plan con diversas etapas:

— Operación reconocimiento: localizar las casas y posibles lugares de aterrizaje, mediante vuelos de helicópteros.

— Operación contacto directo.

Mons. Labaka, en calidad del Director del Programa, indica unos equipos de misioneros que pueden contribuir en los distintos lugares.

He aquí los vuelos realizados:

Primer vuelo: 30 de noviembre 1985 (al lugar donde en 1977 los Tagaeri habían matado a unos trabajadores).

Segundo vuelo: el mismo día.

Tercer vuelo: 19 enero 1986.

Cuarto vuelo: 27 enero 1986.

Quinto vuelo: 6 marzo 1986.

Sexto vuelo: 7 marzo 1986.

Séptimo vuelo: 28 marzo 1986.

Octavo vuelo: 14 abril 1986.

Noveno vuelo: 28 abril 1986.

A primeros de mayo cunde la alarma en la CGG (Compagnie General de Géophysique). Cerca de Pozo Di-caron se siente la presencia de los Tagaeri, pues "aparecen señales peligrosas: baliza atravesada en medio del camino como aviso para que no sigan los trabajos, hojas cortadas y pisadas". Acuden a Monseñor. Entonces Monseñor propone un plan: ir él mismo al lugar. Le acompañará la Hna. Inés Arango, que vendría desde Roca-fuerte, y se asociaría la Hna. Consuelo Rico, también terciaria capuchina, que vive en Coca.

Entraron en la selva por vía aérea, sin armas, con la ayuda técnica de una radio con la cual podían comunicarse con la Compañía. Y en la noche del 13 de mayo comienzan a gritar en la selva:

— Guiñenamai (no tengáis miedo).

— Guirinani (somos amigos).

— Memorani imnipa (somos hermanos).

— Apeneke poidani (venid a hablar).

— Titike poidani (venid a dialogoar).

Fueron cuatro noches en la selva. El día 14 vino la Compañía; trajo al quichua Cristóbal Aviles para acompañarles y recogió a la Hna. Consuelo.

No vieron a los Tagaeri. En señal de amistad les dejaron dos ollas y dos machetes nuevos.

Fueron cuatro noches en la selva, quizás cerca de los Tagaeri. La primera noche en una misma tienda durmieron Monseñor, Inés y Consuelo. Inés concilio el sueño plácidamente. Consuelo —lo cuenta ella— no pudo dormir, ante el temor de que algo pudiera ocurrir.

— ¿Y si vienen —le dice a Monseñor— y nos matan?

Y Monseñor, con aquel idealismo que le caracterizaba, respondió:

— Nos daremos un abrazo y moriremos todos juntos.

Al día siguiente, día 14, les visitan de la Compañía. Consuelo regresaría para estar en Coca en una reunión con dos padres de los niños de Primera Comunión, y en su lugar queda el quichua Cristóbal Aviles.

No vieron a los Tagaeri. En señal de amistad les dejaron dos ollas y dos machetes.

Un dato de este género orienta la respuesta a una pregunta formulada después de la muerte:

La arriesgada visita del 21 de julio, ¿no fue una precipitación?

Desde los planos técnicos de quien desde fuera estudia la situación, pudiera ser. Desde la conciencia de seguridad que en esta y en otras ocasiones, muy peligrosas, ha manifestado Monseñor, no.

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