Víspera del martirio (lunes, 20 de julio)

El lunes, día 20, era según lo convenido el día del encuentro histórico con los Tagaeri.

A las 5.30 salían en un Jeep-Toyota: Roque al volante, Monseñor, Inés y una hermana de la comunidd, Cristina. Se encaminan a la base de la CGG de Coca. "No hablamos de nada especial, aunque el viaje estaba cargado de mucha ilusión en el corazón de los cuatro viajeros". Al llegar, se encuentran con la contrariedad de que se ha roto la grúa del helicóptero, necesaria para el descenso de Monseñor e Inés; por lo cual el vuelo queda aplazado para mañana, martes, día 21.

¿Qué hacer? Se aprovecha un rato de la mañana allá en la Compañía para preparar minuciosamente el equipaje que han de llevar. Esta es la lista:

2 ollas núm. 20

1 olla núm. 30

2 espumaderas

2 cuchillos

2 limas

2 hachas

2 machetes

2 pailas (sartenes)

6 cuencos de comida

6 jarras

1 caneca de un galón

2 mosquiteros

2 cobijas (mantas)

2 toallas

1 rollo papel higiénico

cazos

cucharón

velas

fósforos

1 galón de kerosene

Alimentos

50 libras de arroz

50 libras de azúcar

2 fundas de sal

2 tarrinas de manteca

2 frascos de aceite

2 libras de avena

galletas dulces y sal

2 tarros de leche

2 tarros de café soluble.

Están preparando las cosas y conversan. "Jamás la conversación desemboca en la peligrosidad de la empresa, y pensamos que la personalidad de Monseñor, su experiencia, su vida con el pueblo Huaorani transmite a todos confianza de que todo ha de salir bien. Yo tengo la ilusión, ya que no puedo bajar con Monseñor e Inés, de al menos acompañarles hasta el lugar, estar presente en el descenso y dejarles allá. Sé que es un momento histórico en nuestra vida nacional y en la historia de la Misión. Vamos a tener el primer encuentro por los Ta-gaeri. Este grupito, como de 30 a 50 personas (mucho parece ser 50 personas) van a ser integradas en la vida nacional; la Misión va a tener la gran alegría del encue-tro amistoso y soñamos con un desarrollo de comprensión, de amistad y ayuda como lo ha sido con nuestro grupo del Yasuní...".

No fue posible aquel día, y avanzada la mañana regresaron a Coca. De vuelta se detienen un rato en las dominicas misioneras, Km. 30 de la carretera a los Aucas.

Aquella tarde una de estas hermanas, ya mencionada, Elvira Fernández, sale a Coca, rumbo a Quito, de vacaciones. Por Radio Católica contaba después: "He estado con la hermana que iba a viajar con él y la he visto que estaba bastante tranquila y me ha dicho que con Monseñor no tenía miedo. Yo, en cambio, vi a Monseñor bastante preocupado, cosa que me impresionó y lo he comentado con las hermanas de la comunidad, que se lo veía bastante preocupado, tal vez sin saber lo que iba a ocurrir o presintiendo... ¡quién sabe!..".

Al anochecer de aquel día 20 Inés dio un abrazo a Lucero, la hermana más joven de su comunidad, y le dijo:

— Que el Señor te siga ayudando. Lleva este dinero. Es sagrado, es dinero de estipendios de misas para mi papá y mamá. Si pasa algo, ahí está la plata.

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