Viernes, 19 de Octubre de 2012 00:00

EL PUEBLO QUE QUISO PARECERSE A LA LUNA

Una muestra en Francisco de Orellana exhibe piezas de los omaguas.

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Pablo Maroni escribió esto en 1938: "El distintivo propio de esta nación es llevar aplastada la frente y llana como la palma de la mano. En esto hasta el día de hoy ponen toda su gala (...) La hermosura consiste en tener, como dicen, cara de luna".

Este misionero jesuita se refería así a los omaguas, un pueblo precolombino que habitó por tres siglos (entre los años 1188 y 1480) en el Alto Amazonas. En el Ecuador vivieron a lo largo del río Napo y sus afluentes cercanos. 

La página electrónica Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. del Vicariato Apostólico del Aguarico, responsable de la recuperación de varias piezas de esta cultura, reseña que los omaguas tenían una relación simbiótica con la naturaleza. Ello se refleja en que a los niños de este grupo humano, ya extinto, se les entablillaba la frente, para que su rostro quedara achatado, como el de la Luna, llamada Killa, en la tradición indígena. Con ello, probablemente, este pueblo quería rendirle tributo a su deidad astral.

A diferencia de los otros pueblos, los omaguas usaban vestidos de algodón tejidos y adornados, lo que llamó la atención de los conquistadores españoles. Los omaguas se caracterizaron por ser grandes guerreros y destacaron en la arquitectura y la navegación.

Ello les dio el apelativo de "los gentiles" por parte de los cronistas en la época. "Su vajilla es más pulcra que la de Málaga", señaló en 1541 el cronista español Gaspar de Carvajal.

Este pueblo se dispersó durante la conquista española. Otros murieron producto de las enfermedades.

Desde hace más de un mes, vasijas utilitarias y urnas funerarias de esta cultura, todas de la colección del Centro de Investigaciones Culturales de la Amazonía Ecuatoriana (Cicame), se exponen bajo el nombre Rostros de Luna, en un local ubicado en el edificio Azriel, en el centro comercial de Francisco de Orellana. 

En menos de un mes, la exposición registra más de 1 100 visitantes. Las piezas son, casi todas, producto de hallazgos fortuitos en las riberas del Napo por parte de indígenas que hoy habitan la zona, dice Milagros Aguirre, directora de la Fundación Alejandro Labaka, que realiza trabajos etnográficos y arqueológicos en la región del Oriente.

"Los visitantes han recibido la muestra con sorpresa, la mayoría no sabía que la Amazonía tenía una vida precolombina. En el imaginario esta región está siempre como una tierra baldía, pero la Amazonía no es ni ha sido tierra baldía. Los omaguas eran una cultura desarrollada", dice Aguirre.

La muestra también incluye un programa pedagógico para los niños y jóvenes. "Los estudiantes de cinco colegios tienen que venir y hacer una tarea. Así, queremos ir sensibilizando sobre la cultura amazónica".

La exhibición estará abierta durante un año mientras termina la construcción del Museo Arqueológico y Centro Cultural de Orellana (Macco). Cada tres meses se cambiará la temática en el área pedagógica. "Este trimestre trabajaremos la selva, según la cosmovisión indígena, y luego trataremos la selva, según la ciencia", explica Aguirre. La exposición está abierta de lunes a viernes, de 10:00 a 18:00; y sábado y domingo, de 11:00 a 17:00.

http://www.revistafamilia.ec/index.php/articulos-de-la-vida-hoy/3925-el-pueblo-que-quiso-parecerse-a-la-luna

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