Mantener viva la Memoria, un reto para la misión

Moacir Goulart de Figueredo, msc

1 - Introducción:

Quiero felicitar a los organizadores de este simposio. Comprendo su objetivo, que tiene una preocupación bien clara: mantener viva la memoria de los mártires Alejandro e Inés.

Mantener viva la memoria de los mártires latinoamericanos es mantener viva su causa y la causa de Jesús: La vida en primer lugar. Es seguir sus huellas en la construcción del Reino. Es seguir con la certeza de que quien da la vida por la causa del Reino, como hizo Jesús y muere para que otros tengan vida, es considerado mártir. Ellos son parte de los testigos que vivieron con fidelidad hasta el extremo. Han seguido Aquel que es el testigo fiel, que ha llevado su fidelidad al Evangelio, al Dios de la Vida y al amor a los hermanos, hasta las últimas consecuencias.

Alejandro e Inés son este signo, este testimonio de quien permaneció fiel hasta el fin: “No hay amor más grande que dar la vida por sus amigos” (Jn 15, 13). Es por esto que la causa de Monseñor Alejandro y Hermana Inés transciende.

2 - El trabajo del padre Fidel

¡Qué bonita lectura misionera de la Crónica Huaorani! ¡Qué bonito trabajo, padre Fidel!

Realmente la crónica no es sólo un diario de un misionero dispuesto a dar la vida por los suyos. Ella contiene una memoria muy viva de la acción concreta de un misionero para salvar un pueblo del peligro de extinción. Ella pone la vida humana por encima de la necesidad petrolera. Se une a las voces de hoy que dicen: “Deje el petróleo en su puesto. Cuanto más debajo de la tierra mejor”. La naturaleza agradece.

La Crónica es una memoria viva. Sus páginas nos van iluminando, para adentrarnos en un pasado reciente y sacar lecciones para la vida misionera hoy. Tiene mucho de historia, antropología, teología de la misión, política y con una buena visión holística. Todos estos elementos muestran su protagonismo dentro de una visión profundamente integrada e integradora de la vida, la fe y la esperanza. Podemos decir que Alejandro tiene, en sí, una visión de evangelización orgánica. Así como su maestro que pone la vida en primer lugar, también en su Crónica las diferentes dimensiones de la vida humana están presentes. Desde el simple gesto de llevar semillas o unas gallinas o peros para sus amigos Huaorani. Destaquemos algunos aspectos que el padre Fidel propone para la reflexión:

2.1. Todo por el evangelio:

En sus páginas está bien registrado su afán de vivir y llevar el Evangelio al pueblo Huao.

Y san Marcos da el temple a nuestras almas con sus antífonas: “Soy ministro del Evangelio”. “Todo lo hago por el Evangelio”. “Dios me ha concedido la gracia de evangelizar los gentiles” (CH 72).

Solamente la causa del Evangelio puede dar sentido a una vida que se entraña en la selva para defender una “minoría étnica”. No hay miedo, hay apenas entrega por una causa que trae en si signos de esperanza:

“La reflexión sobre esta convivencia personal con los Huaorani me exigió renovarme en mi fe y en mi esperanza en Dios, que transciende todo apostolado” (CH 114).

“El Evangelio no crecerá lozano sin el calor de los riesgos sufridos por los misioneros y misioneras por igual” (CH 165).

Alejandro tiene consciencia de sus riesgos. Pero tiene también una mirada más allá del miedo. Tiene confianza de que el Evangelio puede despertar a más jóvenes para esta aventura.

“Se adivina en los ojos de todos el regusto de que el Evangelio es una aventura como para entusiasmar a los jóvenes de hoy” (CH 103).

 En una sociedad sin sentido, el evangelio y la vida de estos misioneros pueden ofrecer sentido y esperanza para los jóvenes de hoy. Por la causa de la ecología vemos muchos que se comprometen, también, con la causa de los animales en extinción. Pero, ¿por la causa de las minorías étnicas hay alguien dispuesto a dar la vida?

2.2. El tema de la inmediatez:

Sólo un misionero apasionado por Jesús es capaz de reflexionar, conocer y profundizar el método de evangelización del Maestro y contener su afán inmediato. Padre Fidel destaca muy bien esta perspectiva de vida de Monseñor Alejandro. Hay un proceso en su vida para encarnarse en la cultura huaorani y en ella descubrir las Semillas del Verbo. No parte de sus verdades y doctrinas. Su punto de partida es el Otro, con su ethos, con su vida que ha de ser conocida, investigada y amada. “Cómo pasar de los obsequios a la conversión personal y aceptación del Evangelio, que es el camino más corto; o más bien, cómo dominar nuestras impaciencias inmediatistas por una encarnación real en la vida del mundo Huao, hasta descubrir con ellos las semillas del Verbo, escondidas en su cultura y en su vida, y por las que Dios ha demostrado su infinito amor al pueblo huaorani, dándole una oportunidad de salvación en Cristo” (CH 104).

2.3. La palabra evangelización:

Por 18 veces es utilizada en sus textos y casi ninguna la palabra “misión”. Esto manifiesta la visión y formación misionera de Alejandro.

Sabemos sobre su participación en el Concilio Vaticano II. Ciertamente el tema de la Iglesia de los pobres estuvo presente en sus inquietudes. ¿Cuál sería el contenido de la “evangelización” para Labaka? Ciertamente sería ayudar a los huaorani a ser capaces de posicionarse frente al mundo, para vivir y defender su causa con libertad, sus tierras, costumbres, lengua y su forma de vivir.

Seguramente esta consciencia no fue adquirida en el Concilio Vaticano II, porque el documento “Ad Gentes” aún se refiere a la conversión de los gentiles en la implantación de la Iglesia. Ciertamente viene del pensamiento de Pablo VI que, más tarde, expresa la necesidad de un Evangelización que tome en cuenta las culturas. Así expresa Pablo VI: “El drama de nuestra época es el rompimiento entre evangelio y cultura, como fue de otras épocas” (EN 20.) La aplicación del Concilio Vaticano II y el pensamiento de Pablo VI siguieron dando muchos frutos en América Latina con las Conferencias de Medellín, Puebla y Santo Domingo, donde  algunos quisieron celebrar de forma triunfal los 500 años de evangelización en América Latina.

El tema de la evangelización fue el pan caliente de los años ochenta. En esta época ya se estaba evaluando la celebración de los 500 años de presencia misionera. La palabra “misión” estaba desgastada por sus luces y sombras, cruz y espada, bautismo y esclavización. Desde los inicios, la presencia misionera tenía aspectos contradictorios, así como está expresado en los registros de Antonio Ruiz de Montoya: “los gentiles no quieren aceptar el Evangelio. Porque, si por el oído captan la justificación de la Ley Divina, por sus ojos ven la contradicción humana practicada en obras. Vemos cómo se retiran de nuestra predicación hecha por los malos cristianos” (Montoya 1985, pág. 45).

Seguramente este momento celebrativo y evaluativo ayudó a Alejandro a asumir otra forma de misionar a partir de la propuesta de la Evangelización del mundo del Otro. Es por esto que su acción no tiene grandes pretensiones, “ni de predicación, de conversión de las almas para Cristo, como se daba en la Conquista Espiritual”. Miremos sus intenciones: “Sencillamente: queremos visitarles como hermanos. Es un signo de amor, con un respeto profundo hacia su situación cultural y religiosa. Queremos convivir amistosamente con ellos, procurando merecer descubrir con ellos las semillas del Verbo, insertadas en su cultura y sus costumbres. Nada podemos decirles ni pretendemos. Sólo queremos vivir un capítulo de la vida huaorani, bajo la mirada de un Ser Creador que nos ha hecho hermanos” (CH 108).

2.4. Desnudarse de la ropa colonial para evangelizar:

El tema de la desnudez me parece de una lucidez muy grande. Con una maturidad y naturalidad sexual muy avanzada. “¡Bendito nudismo de los huaorani, que no necesitan trapos para salvaguardar sus normas de moral natural! Ay de la moralidad de otras civilizaciones cuando se apoyan sólo en la ligereza de un bikini o en la elegancia de una maxi!" (CH pág. 39). Me parece que éste no será nunca un problema para Alejandro e Inés.

Lo que debemos admirar es la capacidad de Alejandro de desnudarse de sus conceptos morales para acoger esta nueva visión de humanidad. No estaba en su mente, al venir a América, la famosa frase de los misioneros que salían de Europa rumbo a las llamadas “tierras de misiones”: “Cruzar los mares, salvar almas para Cristo, implantar la verdadera religión y regresar para morir en paz”. Seguramente Alejando estuvo discerniendo entre conceptos, historia de un pasado colonial y las opciones de Jesucristo.

Él se parece exactamente a un instrumento en las manos del Señor de la Mies. La misión es vida y el misionero su promotor. Dios es misión y el misionero debe descubrir su presencia en medio de la misión. Creo que es por esto que Alejandro va a decir: “Dios quiere que entremos hasta espiritualmente desnudos. Nuestra tarea fundamental y prioritaria es descubrir las ‘semillas del Verbo’ en las costumbres, cultura y acción del pueblo huaorani; vivir las verdades que florecen en este pueblo y le hacen digno de la vida eterna. Tenemos que pedir al Espíritu que nos libere de nuestra propia suficiencia espiritual, que pretende alcanzar a Dios por el Breviario, la Liturgia o la Biblia; para nada de eso tendremos adecuada oportunidad. ¡Vamos, hermanas, espiritualmente desnudos, para revestirnos de Cristo que vive ya en el pueblo Huaorani y que nos enseñará la nueva forma original e inédita de vivir el Evangelio!” (CH 144).

Para comenzar a reconocer la presencia de Dios como semillas del Verbo para Alejandro bastó una pequeña cruz en su pecho: “Este es Jesús; su madre es María” (CH 59).

Lo demás fue un intento de ser uno de ellos: “Me levanté inundado de una grande alegría, en paños menores, me adelanté hasta el jefe de la familia, Inihua y Pahua, su señora; juntos a mí se hallaba ya el hijo mayor. Con las palabras padre, madre y hermano, familia me esforcé en explicarles que ellos, desde ahora, constituían mis padres, hermanos; que todos éramos una sola familia. Me arrodillé ante Inihua y él puso sus manos sobre mi cabeza, frotando fuertemente mis cabellos, indicándome que había comprendido el significado del acto. Hice otro tanto con Pahua llamándole “Buto balarga” mi madre; ella, posesionado de su papel de madre, me hizo una larga camachina (aconsejar), dándome consejos. Luego puso sus manos sobre mi cabeza y frotó con fuerza mis cabellos” (CH 37).

2.5. Las Semillas del Verbo:

Este es un tema que fue muy apreciado en Latinoamérica. Es genial comparar las semillas del maíz sembrado a voleo desde el helicóptero con las semillas del Verbo. Son muchas las citas de la Crónica que muestran esta atención especial de Alejandro para captar los signos de expresión religiosa de los huaorani. “Sentido religioso: Sin duda ninguna el cántico de la noche tenía un sentido religioso. Puede ser que una de las más hermosas ‘semillas del Verbo’ esté oculta en esta tradición. También observé que, durante el día, la abuela Omare cantaba constantemente otras tonadas parecidas mientras tejía una ashanga o cestita” (CH 40 - 41).

Descubrir las Semillas del Verbo exige de los misioneros una gran apertura al otro al diferente de mí, para poder comenzar a entablar un diálogo respetuoso. ¿Hasta qué punto será la Iglesia o la teología capaz de abrirse a un diálogo respetuoso con las religiones indígenas ricas en Semillas del Verbo, pero no codificadas y sistematizadas de forma occidental? ¿Será que sólo existe la forma científica que conocemos, llamada teología, para el diálogo?

2.6. Otros temas:

El padre Fidel destacó otros temas importantes que, por falta de tiempo, sólo voy a mencionarlos. Merece atención el cambio de visión en la utilización de otras denominaciones hasta llegar a los términos de “minorías étnicas”. Este es un cambio de misionología, fruto realmente de una “encarnación”, de una visión positiva, de una “Iglesia comprometida con la defensa de la vida”.

La cuestión de la salvación es otro tema importante. Para Alejandro vale lo que piensa el Maestro: la vida en primer lugar. Por esto se compromete en defender los huaorani del exterminio.

De evangelizados a evangelizadores; de fundadores y pioneros a huéspedes y peregrinos. Este sería otro tema muy interesante a profundizar y  sacar lecciones para la misión de hoy.

En resumen, quien lee la Crónica puede mirar un proyecto que fue estructurándose en relación a la defensa de sus hermanos huaorani. Propongo cinco aspectos concretos, como esquema para comprender este magnífico escrito dejado por Alejandro, como memoria para nosotros:

1 – Contemplación: Hay muchos elementos para analizar en su CRÓNICA que nuestra un hombre profundamente contemplativo. Camina y convive con los huaorani, captando todas las señales de Dios presente en la cultura, las personas y la naturaleza.

2 – Indignación: Hay varios momentos de indignación con las empresas petroleras, sobre todo porque las personas no están en primer plano. El petróleo es la fuerza que mueve a todos los intereses. La indignación lleva en sí un poder de discernimiento y posibilidad de una opción radical por la causa de la vida.

3 – Visión: La nueva opción radical por la causa de la vida es confrontada con el Evangelio. La causa del Dios de la vida ayuda a generar una nueva visión para que la opción tomada tenga nuevos horizontes.

4 – Ruptura: Una visión ampliada de la realidad y confrontada con la historia y con la Palabra de Dios, necesariamente, va a generar ruptura. ¿Para qué seguir haciendo el trabajo que sólo beneficia a las petroleras? ¿Para qué recibir unos pocos regalos que mantienen a un pueblo sumiso, cuando es posible establecer una relación que los reconozcan como protagonistas de su historia meta de vida?.

5 – Articulación: De la nueva visión, de la opción por una causa, comienza a tejer una red de relaciones dentro y afuera, para defender una causa. Ya no son más “los gentiles”, “los paganos”, “los jíbaros”; son las víctimas de un sistema que va generando su extinción. Por esto, es necesario articular fuerzas en todo mundo para la defensa de esta causa.

Reto de la teología de la misión:

Estos cinco aspectos nos ayudan a comprender la CRÓNICA con una meta muy clara: mantener viva la memoria de un pueblo amenazado de extinción. Nos ayuda a vencer las sombras de un pasado colonial exigiendo que la misión de hoy camine por otro camino, construyendo alternativas sin repetir las alianzas sistémicas.

La memoria nos ayuda a hacer opciones que nos llenen de luces para construir caminos nuevos. Es una memoria que ayuda a andar por un camino de vida que convoca a los pobres y a los peregrinos, para ayudar a la Iglesia ser misionera, pascual e imagen de su Fundador pobre y sufridor. (LG 8)

La memoria contextualiza la misión y evita la repetición de los errores del pasado. Elimina verdades y coloca a los peregrinos en actitud de búsqueda constante.

La memoria sirve para discernir, en un contexto de postmodernidad, los caminos a seguir para no dejarse llevar por la ola del show de la fe.


BIBLIOGRAFIA:

CICAME. Crónica Huaorani. Mons. Alejandro Labaka. 4ª. Ed. 2003.

PAULO VI. Exortaçao apostolica sobre a evangelizaçao no mundo conteporaneo. Evangelii Nuntiandi. 7ª. Ed. Paulinas, Sao Paulo, 1981.

MENSAJERO. Documentos completos del Vaticano II. Lumen Gentium. 18ª. Edición. Bilbao.

MONTOYA, A. Ruiz. Conquista espiritual feita pelos religiosos da Companhia de Jesus nas provincias do Paraguai, Paraná, Uruguai e Tape. Ed. Martins Livrero, Porto Alegre, 1985. 

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