Yasuní:

pueblos aislados bajo la amenaza de la tala y la caza ilegal

Martes, 6 de Junio de 2017

 

Ecologistas acudirán a la Fiscalía a denunciar falta de control en la zona intangible del Yasuní.

Con la ayuda de mapas, fotografías y videos, grupos ecologistas alertaron ayer de un riesgo “inminente” de que ocurran enfrentamientos entre pueblos en aislamiento voluntario en el Parque Nacional Yasuní.

David Suárez, de la Fundación Alejandro Labaka, advirtió que muy cerca al área de 40 kilómetros donde habitan los tagaeri-taromenane, se ha detectado la presencia de campamentos de tala de madera y cacería ilegal.

 

Evidencias

Solo en el río Curaray se han descubierto 14 puntos de ese tipo y otros cuatro en el Cononaco. Troncos de cedro, chuncho y otro tipo de árboles cortados están entre las evidencias, además de desperdicios y latas de atún de marcas peruanas.

“No estamos hablando de campamentos adentrados en lo profundo de la selva sino que en la propia ribera se están extrayendo, con los métodos más rudimentarios, con operadores madereros en condiciones extremadamente precarias, la tala ilegal en la zona”, indicó.

Eso hace presumir que el producto de la tala y la carne de animales silvestres como tortugas y armadillos, estarían siendo comercializados hacia el lado peruano de la frontera, afectando las fuentes de alimento de los pueblos aislados, agregó.

Suárez enfatizó que en esto demuestra que “hay un abandono del Estado” a esa zona, que queda al sur del parque Yasuní, a pesar de las recomendaciones hechas en su momento por la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH).

En el caso del río Cononaco, aseveró que la base de los guardianes ha sido abandonada y saqueada y que solo hay tres militares que se encargan de hacer patrullajes, pero sin el abastecimiento suficiente, lo que los expone a ser objeto de sobornos.

Incumplimiento

Manuel Bayón, de Acción Ecológica, precisó que esto pudieron constatar durante un recorrido realizado entre el 20 y 29 de mayo pasado, y que la actividad maderera es más intensa en la quebrada del río Lobo.

Por eso, anunció que esta misma semana acudirán a presentar una denuncia ante la Fiscalía, al tiempo de señalar que por parte de los guardianes del Ministerio del Ambiente y de los lugareños hay voluntad de proteger la zona, pero no les llegan los recursos.

 “Si el Estado no controla se va a acabar la vida de nosotros, de los tagaeri, los taromenane y los waorani. Los madereros no están respetando la selva. Matan a los animales, a los guacamayos, boas”, se quejó Alicia Cahuiya, integrante de esa nacionalidad.

Por medio de un correo electrónico este Diario solicitó una versión al Ministerio del Ambiente, sin que hasta el cierre de esta edición se diera una respuesta. (RVD)

 

La amenaza

Para Acción Ecológica y la Fundación Alejandro Labaka, la situación es alarmante debido a la cercanía de los campamentos madereros -en total 18- en relación a las áreas de asentamiento y vivienda de los pueblos tagaeri-taromenane. Se prevé que de continuar la actividad, los choques violentos con los aislados pueden ser inminentes. La finalidad del informe, indican, apunta a lograr acciones inmediatas de control en plena zona intangible, lo que podría establecer causales para la comisión de delitos debido al incumplimiento de la garantía de intangibilidad de los territorios de los pueblos indígenas en aislamiento y el riesgo de etnocidio que esto significa.

 

EL DATO

La madera y la carne de los animales silvestres estarían siendo comercializados hacia el lado peruano de la frontera

 

http://lahora.com.ec/index.php/noticias/show/1102063990

 

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