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altEl día 21 de julio se celebró en la ciudad de Coca, organizado por el Vicariato de Aguarico, el 27 aniversario de la muerte martirial de los heroicos misioneros Mons. Alejandro Labaka, obispo capuchino y la Hna. Inés, pertenecientes a la Iglesia del Vicariato de Aguarico, los cuales murieron lanceados en defensa de la vida y la paz dentro del territorio civil de la provincia de Pastaza en el territorio WAORANI, donde viven los pueblos ocultos de los Tagaeri y Taromenani.

Una oportunidad más para vivir la comunión fraterna entre iglesias hermanas, para festejar juntos la entrega generosa de los misioneros que de forma cruenta ofrecieron sus vidas DERRAMANDO SU SANGRE con carácter martirial. Después de 27 años, esta misma tierra está amenazada de los mismos males. Las heridas profundas de la selva, la explotación petrolera, la deforestación, la contaminación de las aguas, la violencia… son heridas que gritan en defensa de su vida. La naturaleza es saqueada, los pueblos son amenazados por sus consecuencias.

Los caminantes en su 8ª Caminata, mostraron una vez más la defensa de la vida, la paz y la Amazonia. Como experiencia de vida, contagiados por el espíritu misionero de Alejandro e Inés, denunciaron desde el espíritu profético cristiano los males contra la vida en la selva y proclamaron su mensaje y compromiso en favor de una cultura de paz y convivencia en defensa de la vida en la Amazonia

En la mañana de este lunes, después de la marcha organizada desde la Misión Capuchina hasta la Catedral de Coca, donde  se celebró la eucaristía solemne de acción de gracias, presidida por Mons. Jesús Esteban Sádaba, obispo del Vicariato de Aguarico y concelebrada por números sacerdotes misioneros venidos de distintos lugares .entre ellos estaba el obispo de Puyo Mons. Rafael Cob García junto con una delegación misionera.

En los distintos mensajes que se dijeron en dicho acto, se motivó la fe misionera de estos pueblos y se invitó a ser testigos, como Alejando e Inés defendiendo la vida, mensajeros de paz y del amor de Dios, a veces con el martirio incruento de arriesgar la vida.

Agradecemos al Dios de la vida por la oportunidad de celebrar un año más esta fiesta misionera. Ofrecemos a Dios, la vida de Alejandro e Inés, el sacrificio de los pies doloridos, la experiencia vivida por los caminantes.

Suplicamos a Dios nos de la fortaleza para cumplir nuestros compromisos.

 

Mons. Rafael Cob García

Obispo de Puyo