Caminata 2015

A evangelizar con alegría, paz, justicia y vida en la Amazonía

 

 “El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí… y el que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí”. Mt. 10, 34 – 11, 1.

Nuestra salida, después del desayuno, fue a las seis de la mañana. Un día despejado nos abrió el trayecto hacia la comunidad de Río Malo que, sin lugar a dudas, nos anunciaba que caminaríamos sin la compañía de la hermana lluvia.

El camino de hoy fue muy largo. Fueron 41 km de recorrido que, en ciertos trayectos del camino, nos tentaron para abandonar la Caminata, pero el Señor nos sostuvo con su gracia y fortaleza.

La oración estuvo dirigida por Fernando, miembro de la fundación “Jesús amigo mío” de Portoviejo, y por Alexis Moyón (aspirante capuchino).

La primera parada de hoy fue en una tienda de la comunidad Sta. Rosa. Las mujeres y unos cuantos varones aprovecharon para usar el servicio higiénico.

El refrigerio fue a las diez y media. Mientras caminábamos, la gente nos iba animando con sus saludos y, los que iban en carro, nos saludaron con el sonido de sus pitos. La solidaridad de las personas no se hizo esperar. La familia de don Lorenzo González nos regaló diez dólares para sustentar nuestra alimentación. La familia de don Jorge y doña Silvia nos regaló un botellón de agua. Y así, en otros tramos, fuimos recibiendo colas y agua.

Este camino de muchas subidas y bajadas desgastó nuestras fuerzas, pero no nuestro ánimo de llegar hasta la meta. Nuestras motivaciones personales y comunitarias nos animaron a seguir.

Llegamos a las dos y media de la tarde, felices de haber cumplido con la meta propuesta. Un rico almuerzo reparó nuestras fuerzas. Después del almuerzo, fuimos al río a bañarnos y a lavar nuestra ropa. Unos pudieron ir a conocer la “Cascada Mágica”. La pudieron ver de lejos, porque el camino que lleva a ella estaba restringido debido a un deslave.

La celebración de la Palabra la compartimos con don Nicolás, doña Irma y su hijo Edwin quienes compartieron con nosotros su gozo de poder acogernos en su comunidad. Hoy también se unieron al grupo de caminantes tres jóvenes de El Coca. Antes de terminar la celebración nos dimos un fuerte abrazo de paz. Luego, salimos en procesión con la cruz que encabeza nuestra caminata y nos dirigimos al comedor donde compartimos la evaluación del día y la merienda.

Los hermanos caminantes sugirieron que vayamos todos unidos dentro de las pancartas y que todos ayudemos en llevarlas; que haya relevos en el llevar la cruz; también que haya momentos de silencio para la oración personal.

Nuestra jornada terminó a las ocho y media de la noche.

Nos abandonamos en las manos de Dios para que nos acompañe en el camino del día siguiente.

Fraternalmente,

 

Jorge Pilligua Delgado

Postulante capuchino.

 

 

 

 

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