Mi visita a los lugares donde nació Alejandro Labaka

Viernes, 7 de septiembre del año 2012

altDespués de haber participado en Coca (Ecuador) de la solemne celebración del 25º aniversario de la muerte “martirial” de Mons. Alejandro Labaka y Hna. Inés Arango, me tocó viajar a España. Uno de mis deseos era visitar la casa natal de Alejandro, el pueblo donde vivió su infancia y, sobre todo, a sus familiares vivientes y muy especialmente a su hermana Felisa, que tan unida estuvo a toda su trayectoria misionera. Y este deseo he podido realizarlo gracias a la generosidad de Luis Ugarte, primo carnal de Alejandro, que en su coche me ha hecho recorrer todo el itinerario de los lugares donde nació y pasó su infancia nuestro obispo.

El 7 de septiembre fue un día espléndido, con un sol que iluminaba los verdes paisajes del centro de Guipúzcoa. A las 10 de la mañana ya estba puntualísmo Luis a las puertas del convento de capuchinos de Donostia. E iniciamos nuestra ruta.

1. Primera etapa: ANOETA.

En esta localdad reside la Sra. Felisa Labaka Ugarte, anciana de 89 años, única superviviente de los hermanos de Alejandro, que fueron nueve. Nos recibe en su silla de ruedas, pero muy feliz y sonriente. Está lúcida, sigue la conversación, habla y recuerda anécdotas de su infancia con Alejandro. Está muy bien cuidada por su hija Nekane y el esposo de ella. Este matrimonio ha puesto el nombre de Alejandro a uno de sus hijos, que ahora es un joven de 17 años. Le hago entrega de varios libros: la Crónica Huaorani, el Simposio de Vitoria y revistas. Otro de los hijos de Felisa se hace presente, es el versolari Peñagaricano, que estuvo en Coca en la ordenación episcopal de su tío. Es una familia de deportistas, ya que hay un famoso pelotari y un ciclista que participa en la actual vuelta a España. Ha sido una visita muy grata. La familia mantiene un gran recuerdo y mucho cariño por Alejandro. Nos tomamos fotos para el recuerdo.

2. BEIZAMA: caserío donde nació Paula Ugarte, madre de Mons. Alejandro Labaka.

Por carreteras serpenteantes y admirando el verdor de los paisajes, llegamos al caserío Soartxiki, a unos 2 kilómetros de Beizama. Nos recibe una prima de Alejandro, llamada Mª Dolores Ugarte. Es una fuerte mujer vasca, que cultiva su huerto, cuida animales caseros y vive en su soledad, aunque sus hijos la visitan a diario. En la amplia cocina del caserío tiene un cuadro de Mons. Alejandro. Nos ofrece queso, pan y vino. Y mantiene larga conversación con recuerdos de la infancia y de las visitas que le hacía Alejandro cuando venía de Ecuador.

El cementerio de Beizama. En la carretera que va del caserío Soartxiki a Beizama está situado el cementerio del pueblo. Tenemos la suerte de que está abierta la puerta. Entramos. Es un cementerio curioso, en cuesta, con tumbas en el suelo y nichos en las paredes. Intentamos encontrar la sepultura de los padres de Alejandro. No logramos. En cambio están sus hermanos: Pedro, Josefa, Andrés. Su sobrino Ramón, hijo de María, hermana de Alejandro. Y abundan los apellidos Labaka y Ugarte. Ofrecemos un responso por todos.

3. Pueblo y templo parroquial de Beizama.

Avistamos a lo lejos los blancos caseríos y tomamos fotos del pasaje. Todo es bosque poblado de pinos y hayas. Rompen la verde monotonía algunos campos cultivados y frutales. Como ya se nos ha hecho la hora de reparar fuerzas, vamos al restaurante del pueblo, donde nos sirven una sabrosa comida. Y allí nos vivita la Sra. Juanita Olazábal, pariente también de Alejandro. Ella cuida el templo parroquial. Así que nos invita a visitarlo. Es una iglesia grande, amplia, con órgano. Es emocionante visitar la hermosa pila bautismal donde fue bautizado nuestro misionero. No ha sufrido muchos cambios el templo, ya que aún conserva el púlpito tradicional de los años preconsicilares. Oramos ante el Sagrario, casi en el mismo lugar donde Alejandro acolitaba. Entramos en la amplia sacristía. Por circunstancias que este cronista desconoce no se ha colocado en la pila bautismal la lápida que fue encargada, con texto bilingüe en castellano y euskera. Esperamos se haga pronto. Es de notar que en este pequeño pueblo nació otro Siervo de Dios, el religioso de La Salle, Hno. Hibernón, cuya causa se tramita en Roma. Él si tiene lápida. Y tiene también un pequeño monumento en el centro del pueblo. Y de su caserío nativo, los Hnos. de las Escuelas Cristianas han hecho un hermoso lugar de encuentros y convivencias.

Visita especial al caserío Etxeberri, donde nació Alejandro el año 1920.

A esta visita le hemos dedicado más tiempo y fotos. El caserío está a unos metros del templo parroquial. Actualmente lo administra un joven que vive en el caserío cercano, en un edificio pegado a Etxeberri. Tiene granja y aves de variada especie. Y cuida los manzanos que rodean el caserío. Ya hace muchos años que está deshabitado, ya que Pedro Labaka se trasladó a vivir en la plaza de Beizama. Se conserva tal cual lo conoció Alejandro en su infancia, ya que, al estar sin habitantes, no se hicieron mejoras materiales. Está deteriorado, especialmente la cubierta. De no repararla, amenaza ruina. Sin duda que esta casa es un lugar emblemático, ya que en él nació un misionero de tres Continentes, venerado en la iglesia de los másteres de Roma, autor de un diario de experiencia misionera que ya lleva 5 ediciones. ¿No se podría hacer algo como recuerdo del 25 aniversario de su muerte “martirial” en la Amazonia ecuatoriana?

4. Caserío Elola.

La última etapa de nuestro itinerario es un caserío situado a unos kilómetros de Beizama. Este es un lugar a donde en todas sus visitas a España concurría Alejandro. Aquí se sentó descalzo en el césped con sus sobrinos. De este caserío era la esposa de su hermano Pedro. Y aquí está Concha, que visitó a Alejandro en Coca. Ella guarda muchos y emocionantes recuerdos. Actualmente en este caserío funciona una fábrica de perniles y embutidos con renombre europeo, gerenciada por Pello Urdapilleta, sobrino de Alejandro. Nos invitan a un café, durante el que conversamos sobre anécdotas pasadas y experiencias de visitas a la Amazonía ecuatoriana.

Y avanzada la tarde, hacemos nuestro viaje de regreso a Donostia. Pasamos por pueblos donde nacieron misioneros capuchinos que estuvieron en Cina con Alejandro: Aldaba, Albístur, Vidania. Queda en mi memoria este grato recorrido; queda en mi corazón una gratitud muy fuerte a Luis Ugarte por su generosidad y a todos y cada uno de los familiares de Alejandro Labaka Ugarte por su acogida.

José Antonio Recalde, vicepostulador.

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