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Folleto para jóvenes.

 

Una vida sin ideales no es vida.

Todo ser humano lleva en su interior una sed de trascendencia, una sed de infinito. Si esa transparencia cristalina del corazón humano no ha sido oscurecida por las pasiones materialistas, siempre hay algo que tironea hacia el ideal. Y la vida humana será bella mientras florezcan los grandes ideales: justicia, amor, paz para todos. Jesucristo es un sembrador de ideales. El fue un gran idealista que sobre un monte hizo la proclama más inverosímil de las Bienaventuranzas. Jamás pactó con los apegados a lo rastrero, al egoísmo, a la vida sin relieve. El llamó a los seres humanos a superarse, a dar de sí cuanto puedan, a amar sin límites y sin fronteras. Sí, el mundo será bello, mientras haya idealistas. Y el mundo perderá belleza mientras haya conformistas, materialistas rastreros, apegados a su yo y su cosas.

Alejandro Labaka, un idealista.

Desde joven, Alejandro tiene grandes ideales. El aprendió a cantar en el seminario un canto que gustará de repetir toda su vida:

Grade ideal, amores sobrehumanos

Me llaman hoy allende, allende el mar.

Las voces oigo de otros mis hermanos

Que el corazón me quieren alentar.

 

Ya voy, ya voy a la misión querida,

Ya voy, ya voy, tus hijos a salvar.

Que de mi patria es corta la medida

Y el mundo entero intento yo abrasar.

El grande ideal misionero llenó el corazón del joven Alejandro. El escuchó la historia de los misioneros que en China entregaban su vida por llevar el Evangelio de Jesús a esas remotas tierras. Inmediatamente soñó con seguir el ideal misionero en China. A sus 25baños, recién ordenado sacerdote, escribe a su superior:

“Aquí estoy. Envíeme. Mi alegría sería inmensa si el Espíritu Santo se dignase escogerme para extender la Iglesia y salvar las almas en misiones; sobre todo en países de más dificultad y donde más haya que sufrir. Y la misión que más me atrae es China. Dígnese enviarme cuanto antes”.

Expulsado de China, inmediatamente se ofrece para la misión de Aguarico y llega a Ecuador. Aquí su idealismo misionero se hace concreto entregándose a defender a las minorías, los pueblos ocultos de la selva. Se incultura, se encarna en ellos.

Y termina muriendo a manos de quienes iba a salvar del exterminio. Un idealista hasta la muerte.

La Hna. Inés Arango y el ideal misionero.

Esta mujer valiente y arriesgada también acarició el ideal misionero desde su infancia.; pero solamente pudo realizarlo diez años antes de morir. En la catequesis parroquial la niña Inés se fue llenando de nobles ideales, entre ellos el misionero. Una compañera de infancia y juventud cuenta: “Si por algo se distinguió Inés fue por su pasión por las misiones. Desde muy niña mostró inclinación por ellas, tal vez por influencia e la tradición familiar que cuenta en su haber evangelizador con varios misioneros. Su anhelo de ser misionera la llevó a la vida religiosa”.

“Mi único ideal era ser misionera” –escribirá la Hna. Inés poco antes de morir. Estuvo a punto de ser enviada al Africa en 1971. Por fin llegó la hora: en 1977 es destinada a la misión de Aguarico en la Amazonía ecuatoriana.

Y es admirable la tenacidad de Inés para mantener su ideal: veinte años pidiendo y esperando, manteniendo siempre viva la llama de ideal misionero en su corazón. En Aguarico se entregó totalmente a la inserción en las minorías. Y murió a manos de quienes tanto amó.

 

Reflexión.

¿Qué es el ideal misionero?

Decimos que una persona es idealista cuando tiene su mente y su corazón lleno de ideas nobles, generosas, altruistas. Una persona sí siempre está soñando con realizar algo noble en la vida, con darse generosamente a los demás.

Cuando estas ideas y anhelos se centran en extender el nombre de Jesucristo en el mundo, de llevar su Evangelio a los demás, entonces tenemos un ideal misionero.

El primer misionero ha sido Jesús.

“El Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido”. (Lc 19,10)

Cristo mismo ha dicho de sí: “El Padre me envió al mundo (Jn10,36). El Espíritu del Señor está sobre mí; por ello me ungió y me envió a evangelizar a los pobres, a sanar a los contritos de corazón, a predicar a los cautivos la libertad” (Lc 4,18). Y el mismo Jesús, antes de ascender a los cielos, dejó su testamento a los apóstoles y a todos los futuros discípulos y seguidores: “Vayan por el mundo y anuncien el Evangelio (Mt 28, 19)

Misioneros de Jesús, manteniendo encendido el ideal misionero.

Todos estamos llamados a ser misioneros. El papa Juan Pablo II escribió: “Todos los laicos son misioneros en virtud del bautismo. La participación de los laicos en la expansión de la fe aparece claramente desde los primeros tiempos del cristianismo”.

“La necesidad de que todos los fieles compartan la responsabilidad misionera no es sólo cuestión de eficacia apostólica sino de un deber-derecho basado en la dignidad bautismal”.

¿Cómo se cultiva un ideal misionero?

Si queremos cosechar un buen maíz, no basta tener deseos, hay que hacer actos concretos: preparar el terreno, abonarlo, sembrar las semillas, quitar las hierbas que aparezcan, regar y cosechar.

También el ideal misionero exige generosidad y entrega: hay que leer la Palabra de Dios, vidas de misioneros, unirse en la parroquia a algún grupo juvenil que cultive ideales y valores. Y hay que arrancar hierbas que pueden ahogar el ideal misionero: malas lecturas, horas perdidas de TV, compañas que llevan por mal camino.

Hay que cultivar la oración y llevar una vida cristiana fortificada por la gracia de los sacramentos.

 

Diálogo

1ª pregunta: En el ambiente en que vivo, ¿qué cosas me ayudan a ser un joven con ideales grandes y positivos y qué cosas me impiden?

pregunta: Se va a celebrar en Quito el CAM 3 y el COMLA 8: ¿Cómo debiera ser la participación de los jóvenes en este acontecimiento misionero?

3ª pregunta: ¿Cómo podríamos fundar un grupo misionero en nuestra parroquia?

CANTOS MISIONEROS JUVENILES: Alma misionera, etc.

 

 

 

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